Para proteger la gran formación de lámparas del Palacio Celestial, Qi Yanzhou y Wen Shuyue asumen una gran responsabilidad: escoltar la mecha de la lámpara Qingyao por el camino de montaña. En el trayecto enfrentan vientos feroces, pendientes peligrosas y pedregales, pero nunca actúan con imprudencia: se advierten mutuamente y colaboran para resolver cada riesgo. Al llegar a la Terraza Celestial, todos colocan la mecha con sumo cuidado, logrando que la formación principal brille con estabilidad antes del amanecer. Así comprenden que la verdadera responsabilidad no consiste solo en avanzar con valentía, sino también en respetar las reglas, unir fuerzas y proteger con paciencia y perseverancia la esperanza y la luz.