Chloe creyó que su esposo e hijo estaban atrapados en una ventisca mortal, así que les dejó su última comida y murió congelada. Cuando su alma sale de la despensa, por fin ve la verdad: no había ninguna catástrofe natural; solo un castigo cruel planeado por su esposo, su hermano, su hijo y la falsa heredera a la que todos mimaban. Arriba se dan un festín y la insultan llamándola mentirosa. Pero el cadáver de Chloe se convierte en la prueba irrefutable de la traición, arrastrando a toda la familia a un abismo de destrucción.