El manantial del pueblo de Qingwu se seca de repente. Shang Xueqi, cultivadora de hierbas, y Qi Wenche, cultivador de espada, siguen el curso inverso del agua de montaña hasta la secta Tianheng y descubren que esta lleva mucho tiempo extrayendo las venas subterráneas para mantener su decadente raíz de nubes. Ante el dilema entre el sustento de los aldeanos y la supervivencia de la secta, ambos se unen a Chi Yansheng, Zhu Shulan y otros para esclarecer la verdad y restaurar el sello del pozo. Finalmente, Shang Xueqi despierta la raíz de nubes con la semilla de tierra fértil que le dejó su madre y con su propia esencia, logrando que aguas arriba y abajo compartan de nuevo el agua viva. Todos comprenden así que la verdadera protección no consiste en disputar, sino en respetar la naturaleza, asumir la responsabilidad con valentía y colaborar unos con otros para preservar el hogar y la esperanza.