Xie Jun vende su sangre para comprarle un pastel de cumpleaños a su hijo. Al volver a casa descubre que ya lo han celebrado, y además su esposa, Tang Liwen, tiene una clara marca de mordisco en el pecho. La semilla de la sospecha queda sembrada en el corazón de Xie Jun. Intenta reunir pruebas de su infidelidad. Por fin, cuando ella sale de viaje, la sigue hasta un hotel, y la verdad resulta ser desgarradora.