Cuando la Diosa Suprema Aurelia regresa de la guerra, la niña que espera en su templo no es su hija, sino una Sirena que viste la piel robada de Fénix, divinidad y plumas sagradas. La mentira conduce hasta Apathe, la propia hermana de Aurelia, que codiciaba el Trono Supremo y odiaba a la hija nacida de Aurelia y el Titán de la Tormenta al que amó en vano. Tras arrancar la verdad a tres semidioses traidores, Aurelia desciende al Tártaro, encuentra solo un fragmento del alma de su bebé Arora y lo trae a casa. Destruye los poderes robados, abandona el trono y espera siglos a que su hija resurja como Fénix.