Para reunir material de referencia para su cómic, Sila compró un sumiso Esclavo Serpiente. Pero justo cuando se cansó de provocarlo e intentó marcharse, su "esclavo" la inmovilizó con ferocidad: "Tú encendiste este fuego. Ahora vas a apagarlo". Solo entonces comprendió la terrible verdad: el hombre frente a ella no era una serpiente dócil. Era un Dragón de Plata, la bestia más peligrosa y poderosa del mundo.