Ava le rogaba a su esposo que la escuchara, pero cada vez que la vida se volvía difícil, Lucas simplemente apagaba su audífono. Tras una noche devastadora, ella comprende que el silencio más cruel no es que no la oigan, sino que la ignore la persona que prometió protegerla. Ahora se ha cansado de esperar a que él escuche, y está lista para recuperar su voz, su nombre y su vida.