Mi hija todavía puede verme. Los demás solo ven una habitación vacía. Antes de morir, le dije una sola cosa: «No le digas a papá que mamá está muerta». El Alfa que una vez me amó cree que abandoné a nuestra hija y desaparecí otra vez. Me está cazando por todas las manadas, prometiendo la venganza más cruel. El único problema es que ya estoy a su lado... como fantasma. Cuando por fin descubra el cuerpo que sacaron del río, ¿llegará el arrepentimiento demasiado tarde?