A Qiang hereda la tienda de ultramarinos de su abuelo en el campo. El primer día de trabajo lo llevan a una pequeña habitación y le encargan una tarea extraña; además, en la pared hay un misterioso «agujero». Para su sorpresa, al instante llega una mujer a la habitación de al lado, se quita toda la ropa sin decir palabra y le exige a A Qiang que se saque «la herramienta».